Vamos a bajarnos de este mundo que gira tan deprisa y vamos a sonreir. Es momento de recordar todo aquello que nos ha hecho felices. Que estos tiempos son dificiles y no viene mal de vez en cuando tomarse un respiro para darnos cuenta que esta vida pasa demasiado deprisa, que casi sin darnos cuenta han pasado más de mil momentos que nos han hecho reir, llorar, disfrutar o rabiar. Porque equivocarse no es otra cosa que coger un camino distinto al correcto, los malos senderos también hay que caminarlos. Caer no es más que pararse a descansar un instante. La vida es como montar en bici, se aprende a base de ostias. Pararse a pensar y recordar viejas experiencias, ya sean buenas o malas. Escuchar una canción y que los ojos se te llenen de lágrimas, bien de alegria o bien de tristeza. Mirar fotos, leer diarios, ver vídeos... Algo que nos haga desconectar de este universo de locos y darnos cuenta que cada segundo es un momento almacenado en nuestra vida. Tropezar y que nos duela sólo significa que estamos vivos, que sentimos, que exisitmos. Nadie sabe qué le deparará el futuro, pero de eso se trata, de caminar a ciegas y sorprenderse de lo que te espera. Yo no tengo miedo a la muerte, simplemente es que es la única cita a la que quiero llegar tarde.
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